En el amor no importa la postura política, tampoco importan las diferencias sociales o la edad o la tradición, pareciera decir García Márquez. Pero no explicita. Simplemente pone en juego elementos contradictorios que se resuelven con la muerte. Describe minuciosamente las diferencias, los choques, las distancias que conviven en una cultura que se muestra homogénea ante los ojos del mundo, pero que está carcomida en sus entrañas más profundas.
La vida de dos pequeños personajes que podrían no modificar en absoluto el discurrir de la humanidad pero que, en su intenso amor, en su propia tragedia, ponen de manifiesto la injusticia de las verdades innertes que rigen la vida actual. Una luz de esperanza que se apaga con el sufrimiento y la muerte, reescriben a Romeo y Julieta en el seno de las sociedades latinoamericanas, donde las diferencias y las supersticiones deberían reconciliarse a partir de un relato que nos pone a pensar qué sería de nosotros sin el amor, qué absurda injusticia vive en los prejuicios que no entienden de otra cosa más que de su propia indiferencia para continuar vivos. Y Sierva María debe morir para que nosotros lo entendamos de una vez por todas.Excelente.