El Diccionario de la Lengua Española (DRAE), como muchos otros es especializado en los términos aceptados como correctos por académicos cultos y estudiados. La cantidad de términos y vocablos aceptada por los hispanohablantes comunes y corrientes, quizás doble los reconocidos por la Academia.
El DRAE, aunque siga siendo una autoridad en el uso correcto de la lengua, es incompleto, contiene algunos errores y palabras no utilizadas en el hablar o escribir actual.
Aunque por antonomasia, muchos consideran al DRAE como la Biblia del español, ningún lector o escritor serio dependería única y exclusivamente del mismo.
Recomiendo que en adición al DRAE, obtenga diccionarios enciclopédicos como el Grijalbo o el Larousse, el Libro de Estilo de El País y, dependiendo en dónde viva y sus hábitos de lectura, un buen Español-Inglés como el VOX.
Finalmente, esta edición del DRAE no es propia para personas que como yo y muchos que pasamos de los cuarenta años, sufrimos de la condición de presbicia, que así se llama en español la incapacidad de enfocar y leer impresos en fuentes diminutas.
De saber este detalle con aterioridad, hubiera invertido un poco más en una edición cederrón.