C.S. Lewis nos presenta la historia de Jesucristo en una bella y creativa forma metafórica ideal para el lector infantil, aunque no menos interesante para el lector adulto.
La primera vez que leí este libro tenía yo 8 años de edad, y aunque nunca asocié los personajes ficticios creados por Lewis con la teología cristiana que estos implican, fue para mí de suma admiración la actuación de Aslan, el león que representa a Jesucristo.
Desde que comienza hasta que termina el libro está inundado de magia y fantasía que extasia y apasiona. La bruja es vívidamente representada en su maldad, y Aslan en su ternura y nobleza. "El hijo del emperador de Ultramar", como es llamado por los agobiados habitantes de Narnia. Narnia es el país al que han accedido los cuatro protagonistas humanos, "hijos de Adán y Eva", a través de un guardarropas o armario en un cuarto vacío. Este es, sin duda, y probablemente siempre lo sea, uno de mis libros favoritos..